26 feb. 2011

LA SALVACIÓN DEL GOTHIC METAL

No será esta la primera vez en que recuerde que el gothic metal de los inicios se ha ido perdiendo… Era una variante de metal mucho más sensible, sentimental, lenta y en cierta medida, delicada, en contraposición con la “marcha” del heavy. A mediados de los 90 surgieron (sobre todo en los países nórdicos) varias bandas influenciadas por la literatura gótica y romántica, que expresaban esa belleza triste con la instrumentación pesada y fuerte del metal, pero reduciendo las revoluciones e incorporando teclados melódicos y la siempre interesante combinación de voces extremas masculinas y delicadas voces femeninas (habitualmente líricas, pero no siempre ha sido así). Las primeras bandas en hacer suyo este representativo sonido, que no dejo de admirar a pesar de los años transcurridos, vinieron de Noruega: Theatre of Tragedy, Tristania, The Sins Of Thy Beloved, Trail Of Tears o Sirenia. Seguidamente, otras bandas de diversos puntos de Europa hicieron variaciones de este estilo con bastante éxito: desde el rock gótico denso de los italianos Lacuna Coil, los alemanes Flowing Tears y los holandeses Autumn, a la alta carga sinfónica de los también holandeses Within Temptation, After Forever o su banda derivada Epica, por poner varios ejemplos.

Pero todo tiene su tope, y en pocos años se llegó a una saturación exagerada de este tipo de agrupaciones, y la mayoría de las pioneras acabaron desapareciendo, o evolucionando su estilo con diverso resultado: música práctica, carismática o aburrida

Por suerte, en los tiempos que corren, no todas estas bandas han terminado con sonidos excesivamente comerciales y sin el espíritu gótico de los orígenes. Tengo la esperanza puesta en dos grupos. Unos son los suecos Draconian, que recuperan el estilo “bella y bestia” con toda la modernidad y limpieza de sonido que permiten estos últimos años. Los otros son Ava Inferi, banda creada por Rune Eriksen, un noruego experto en música metal de la cañera, que no escucho demasiado, pero bueno, apuntar que fue el guitarrista durante muchos años de Mayhem (black metal)


Eriksen es el guitarrista y compositor de este grupo, cuyo resto de integrantes son portugueses, y entre los que destaca la elegancia de la cantante Carmen Simões, cuyo timbre cálido, mezclando el lirismo y los fados típicos de Portugal, acompaña a las guitarras pesadas, altas, tan protagonistas como ella. Tienen un sonido sin excesiva orquestación, pero cuanta magia desprende… se crea una atmósfera no tan trágica como por ejemplo en Draconian, sino más cercana al misticismo, los rituales, la mitología… aunque también expresan la soledad y la lejanía del amor anhelado… Hay interludios instrumentales, efectos sonoros de naturaleza, temas largos en general, pausados, con toques de guitarras acústicas portuguesas y la colorida voz de Carmen, profunda, que varía de intensidad y tonalidad. En este caso no hay contrapunto masculino agresivo, ella (y algunos coros) se encargan de las voces. Algunos temas (pocos) están cantados en portugués, impresionante tratamiento del idioma para dar variedad a estas canciones, que casi siempre son interpretadas en inglés.

Me encantan. Otorgan frescura, elaboración y originalidad a un estilo muy poco sorprendente hoy en día, sin embargo ellos llevan sorprendiendome a buen ritmo. Han publicado nada menos que cuatro discos en seis años de existencia como grupo, y no son discos hechos a toda prisa. Burdens (2006) es el más extraño, quizá demasiado lineal, lento, parecido a una colección de demos más que nada, pero sin carecer de momentos álgidos. Me gustan mucho más The Silhouette (2007) y Blood of Bacchus (2009), que contienen la variedad que acabo de describir. 

A Dança Das Ondas (The Silhouette):



The Last Sign Of Summer (Blood of Bacchus): 


Onyx, que acaba de salir, es otro ejemplo de fabulosa música, aunque en este caso echo de menos alguna letra en portugués. Ocho nuevas canciones complejas, que potencian (mejor dicho, mantienen) su calidad anterior. Hay canciones más accesibles, con sus tres estribillos y otras inesperadas, con longitud elevada y composición más progresiva.


Sorprende desde el inicio del primer tema, Onyx, que ya entra “en materia” con esos geniales “Oh, Onyx” cantados por una Carmen que sigue en forma. Como novedad curiosa, Eriksen le hace coros en la segunda canción, The Living End. A Portal es preciosa, con teclados discretos a la vez que muy elegantes. ((Ghostlights)) sigue en la misma onda que la anterior, y para el quinto y contundente tema, Majesty, han lanzado este videoclip.




En efecto: majestuosa.

The Heathen Island es de esas canciones largas y cambiantes que también dominan, de la que se escuchan con la satisfacción de haber encontrado con un tema completísimo a todos los niveles, con su ambiente lóbrego y la incursión poco a poco de todos los elementos musicales. By Candelight & Mirrors es de las más dinámicas que han creado hasta ahora, bastante pegadiza y un poco (sólo un poco) más ligera que el resto. Venice (In Fog) acaba este redondo trabajo con lentitud, expresando perdición, tristeza, soledad… sentimientos nada hermosos, pero que hechos música sí son de gran belleza.

En fin, una delicia del metal gótico femenino clásico, ese lento que recupera toque “doom”, tan denso y algo pesado, de aquellos fantásticos años 90.

Son exageradamente desconocidos, pero tan buenos que no podía olvidarlos en este particular diario musical mío. Elegancia portuguesa, fuerza nórdica y hechizante oscuridad en toda su pureza.